domingo, 22 de enero de 2012

Son aquellas cosas que no puedo evitar...


Sabes, puedo pasar varios días sin tí, y aún así sobrevivir. Puedo crear e inventar minutos en los que no necesito de un nosotros. Pero por más que lo intente no puedo, ni espero poder no extrañarte por las noches en la cama. He aprendido a dormir con una pierna tuya sobre mi. He aprendido a disfrutar cuando en medio de la noche, me abrazas dormido, sin ni siquiera darte cuenta.

Sabes, puede que no sea normal, pero me encanta poder mirarte sin que te des cuenta. Mirar por unos instantes tus ojos, tu nariz, tus labios, y correr la vista rápidamente como cuando lo haces con un extraño pero sin parecerte incómodo, para luego volver a mirar tus pestañas, tu cuello, la manera en que tu tórax se mueve al compás de tu respiración, y darme cuenta de pronto y a golpe que cada detalle de ti me parece cursimente hermoso y que cada relieve de tu cuerpo es de igual forma que la parte irregular de una llave que encaja a la perfección con mi cuerpo cuando hemos de juntarles en un abrazo completamente nuestro.
Nuestro.

Me gustan esos instantes previos al sueño profundo donde en silencio puedo ver como poco a poco te duermes.

Sabes, hay cosas que no puedo evitar. Como querer besarte cada vez que me miras fijo, aún en momentos serios. Como sonrreírle al teléfono cuando veo que la llamada es tuya. Como hacerte cariño al igual que un cachorro rascando su panza. Como posicionar omi mano en aquel agujero solo mío. Cosas que no puedo evitar por más que quiera, como hacerte cosquillas de vez en cuando, solo para escucharte reír. Como ver un cachorro por la calle y pensar en nuestro futuro juntos. Como poner mi frente cerca de tus labios esperando esos besos sutiles que me das en ella y que tanto me gustan.

Y así un montón de manías más, que no puedo evitar porque te amo. Sin ninguna otra explicación, sino porque te amo, con la máxima locura, pasión y frenesí.

2 comentarios:

Antonio Sáez dijo...

Sigue así, pequeño corazón de limón, pues con cada entrada, cada palabra, cada sentimiento que logro percibir, me enamoras un poquitito más - y créeme que lo haces bastante bien-.

Lo perfecto de esta relación, es nuestra infinita y cítrica sincronía, es algo que no todos poseen y que me siento infinitamente afortunado por compartir contigo. Cada latido, cada mirada, cada patita sobre la otra, cada una de las cosas que nos componen, están conectadas entre sí -y si no me crees, trata de hacer calzar tan estupendamente la mano de otra persona en mi cavidad torácica piteada-

Te amo por cómo eres, por quién eres, y por lo que me entregas.

No siempre se hace este gesto, pero te lo agradezco, profundamente, te lo agradezco.

Tu maldito gigante

Anónimo dijo...

estremece la forma en que lo describes, qué hermosa la hueá!