me carga esperar, me carga esperar, me carga esperar.
jueves, 31 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Esto comienza a apestar.
Ando como depresiva, ahora en este instante.
declaré.
Entonces él me preguntó si tenía problemas, en mi vida, en mi casa, con mi pololo. A lo que respondí que no.
Pero hoy y ayer y tal vez mañana y pasado me afectan más que de costumbre las cosas. Y no, no estoy en mi periodo.
Bueno tal vez sean lógicas las razones de esto, pero en realidad no lo son.
Desde que el pasado 2 de enero atropellaron a uno de mis perros, y lo mataron. Que siento una gran pudrición respecto a la humanidad. Respecto a las personas que veo a diario. En la micro, en el metro, en la calle, por la ventana de mi pieza, en el condominio y en especial por todos aquellos que van al volante. Grandísimos idiotas, pedazos de mierda que creen que cinco segundos valen más que una vida. La impotencia brota como gotas de sudor por todo mi cuerpo. Se absorbe también y se cuela por entre mis venas. Aquella noche era inevitable esconder mis lágrimas en el transporte público. Y aunque no quería, en el fondo deseaba de todas formas que alguien se acercara a preguntarme que me sucedía, para poder haberle vomitado en su rostro que no tenía por qué importarle, y que en ese momento me parecían todos una mierda, una inmundicia, una asquerosa masa de mierda hedionda a más no poder. Sin embargo, para mi suerte, o la de las personas que tranquilitas iban hacia sus casa pensando en problemas weones y triviales del día a día, nadie se acercó a mi. Y es hasta en eso esta sociedad y la gente son un asco. Nadie se preocupa por nadie. Finalmente todos somos la misma mierda que circula por las cañerías del desagüe que hacemos llamar ciudades y calles.
Si a esto le sumo lo que me ha costado encontrar práctica laboral, el estrés se multiplica. Es un estado depresivo, que mezcla la rabia, la nostalgia y la pena, con responsabilidad, fracaso y frustración al mismo tiempo.
Ha de ser pasajero, pero las pelotas. La mierda molesta mucho cuando la tienes encima, Y si hay que quejarse, hay que hacerlo y esta es mi manera de hacerlo. Escribiéndolo.
Bueno, si eres un transeúnte que por casualidad de la vida tropezaste con este lugar, y leíste esto me gustaría decirte que en general mi vida y mis escritos no son así. Pero en este instante todo me parece asquerosamente malo. Y si sabes de algo que pueda ayudar, agradecería tu comentario más abajo. Tal vez una infusión de algo que haga a mi corazón volver a su tamaño para dejar de sentirlo tan pequeño. Porque de un momento sentí que se encogió y allí se quedo. Luchando por sus latidos. Como si de pronto su función se viera sobrepasada por cantidades de sangre exorbitantes.
Quiero cosas nuevas en mi vida. Quiero volver a equilibrarme, porque me desbalancié hacia un lado. No es mucho, pero se está empezando a notar. Quiero estabilizarme. Y salir. Y compartir con mis amigos. Los que queden. Quiero emparejar todo esto y escuchar mucha música nueva. Fumarme un porro y quedar bien arriba. Conversar tonterías. Reír de tonterías y de la gente. Quiero que pase algo... eso quiero. Quiero que todo lo demás que se mantiene fuera de mi cerebro sufra un cambio. Que se estremezca, que explote, que se disperse.
Quiero dormir menos y hacer más cosas. Quiero estar cansada de tanto hacer cosas.
Quiero mi vida de vuelta... ¡ La quiero de vuelta !
declaré.
Entonces él me preguntó si tenía problemas, en mi vida, en mi casa, con mi pololo. A lo que respondí que no.
Pero hoy y ayer y tal vez mañana y pasado me afectan más que de costumbre las cosas. Y no, no estoy en mi periodo.
Bueno tal vez sean lógicas las razones de esto, pero en realidad no lo son.
Desde que el pasado 2 de enero atropellaron a uno de mis perros, y lo mataron. Que siento una gran pudrición respecto a la humanidad. Respecto a las personas que veo a diario. En la micro, en el metro, en la calle, por la ventana de mi pieza, en el condominio y en especial por todos aquellos que van al volante. Grandísimos idiotas, pedazos de mierda que creen que cinco segundos valen más que una vida. La impotencia brota como gotas de sudor por todo mi cuerpo. Se absorbe también y se cuela por entre mis venas. Aquella noche era inevitable esconder mis lágrimas en el transporte público. Y aunque no quería, en el fondo deseaba de todas formas que alguien se acercara a preguntarme que me sucedía, para poder haberle vomitado en su rostro que no tenía por qué importarle, y que en ese momento me parecían todos una mierda, una inmundicia, una asquerosa masa de mierda hedionda a más no poder. Sin embargo, para mi suerte, o la de las personas que tranquilitas iban hacia sus casa pensando en problemas weones y triviales del día a día, nadie se acercó a mi. Y es hasta en eso esta sociedad y la gente son un asco. Nadie se preocupa por nadie. Finalmente todos somos la misma mierda que circula por las cañerías del desagüe que hacemos llamar ciudades y calles.
![]() |
| (Así estoy, flotando en medio de la nada, en medio de la inmensidad.) |
Ha de ser pasajero, pero las pelotas. La mierda molesta mucho cuando la tienes encima, Y si hay que quejarse, hay que hacerlo y esta es mi manera de hacerlo. Escribiéndolo.
Quiero cosas nuevas en mi vida. Quiero volver a equilibrarme, porque me desbalancié hacia un lado. No es mucho, pero se está empezando a notar. Quiero estabilizarme. Y salir. Y compartir con mis amigos. Los que queden. Quiero emparejar todo esto y escuchar mucha música nueva. Fumarme un porro y quedar bien arriba. Conversar tonterías. Reír de tonterías y de la gente. Quiero que pase algo... eso quiero. Quiero que todo lo demás que se mantiene fuera de mi cerebro sufra un cambio. Que se estremezca, que explote, que se disperse.
Quiero dormir menos y hacer más cosas. Quiero estar cansada de tanto hacer cosas.
Quiero mi vida de vuelta... ¡ La quiero de vuelta !
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
