sábado, 16 de enero de 2016

Olores

Supongo que de tanto amar a los perros, mi olfato se convirtió en uno totalmente canino. Y a veces es terrible. Otras veces una ventaja. Hoy escribo la lista de olores. Los que odio VS los que amo. En ese orden. 

A plátano
a naranja
a basura
a pichí
a axila
a persona SOBRE MEGA HYPER perfumada
a tienda (En especial las del costanera, exceso de ambiental)
a levadura
a coliflor cociéndose 
a porro
a perrito mojado
a cigarro en todas sus formas, en la calle, en la ropa, en el aliento.
a ese que queda en la nariz luego de estornudar
a huevo duro
a axe musk
a cabeza
a refri
a caca de perro
a la comida de mi pez
a desague 
a caca de caballo
a plástico quemado
a maní
a metal
a café en el aliento
a leche agria
a pasto recién cortado
a zapatilla húmeda
a bloqueador
a cloro
a pichí de gato
a melón
a quemado
a alcohol sudado
a crema depilatoria
a cera depilatoria
a pelo quemado
a pepino
a microfono
a baba
a menstruación
vino tinto
a kalmafta
a animal muerto
a aspiradora
a moneda en las manos
a anís

VS

A limón
a ajo (mesuradamente)
a cachorro
a miel
a chocolate
a cuerpo de ciertas personas (sus olores naturales)
a pie de limón
a libro nuevo
a lápiz scripto
a ropa nueva
a bencina
a romero
a rosas
a pelo cuando me lo suelto y sigue con olor al shampoo
a cafetería
a cualquier té
a marihuana (De la buena, antes de quemar)
a ropa recién lavada
a té verde con vainilla
a tierra mojada
a barniz
a lluvia
a playa
a albahaca
a menta
a vela
a algunos perfumes de hombre
a mi casa en cerrillos
a lavanda
a queque
a pan tostado
a esmalte
a lana
a esquela
a vino blanco
a ramitas de queso
a silicona de auto
a eucalipto 
a pintura fresca
a ciertos inciensos
a kiwi
a cuero
a té con leche
a pimentón fresco
a duraznos con crema

Probablemente falten algunos en ambas listas pero mi cerebro está exprimido totalmente por ahora. Maldito olfato de perro. Totalmente identificada con el personaje de "El perfume" el olor de una persona me queda grabado por siempre en mi memoria olfativa, es agradable para algunas cosas, para otras, terrible. 


















miércoles, 13 de enero de 2016

He decidido hacer listados de ciertas cosas, cosas que me gustan, cosas que no. Cosas que hago, cosas que me gustaría hacer. Cosas que extraño, olores que me gustan, olores que odio, cosas de las cuales me arrepiento, cosas que agradezco...etc, etc, etc....y un sin fin de cosas más. Es más que una entrada egocéntrica que trata de mi. Prefiero verlo como un ejercicio para volver a escribir, ya que tengo los dedos y el cerebro atrofiados! 

Aquí la primera de varias... 

Hay ciertas cosas que me producen una especie de placer por las mañanas: 

- Apagar la alarma justo un momento antes de que suene. 
- Acurrucarme un momento antes de ir a la ducha.
- Pasar los dedos entre un mechón de pelo con bálsamo y que no tenga nudos.
- Que la toalla del pelo quede bien puesta y no se escapen mechones hacia adelante.
- Ponerme los calcetines
- Llegar al paradero y subirme al tiro a la micro
- Que se desocupe precisamente el asiento que tengo en frente.
- Bajar de las primeras en la micro
- Que la bip suene inmediatamente en el metro.
- Ser la primera que entra al vagón
- Llegar a los lugares a la hora precisa. Ni un minuto más, ni un minuto menos. 

martes, 17 de noviembre de 2015

Metamorfosis.

A veces floto en espacios reducidos y me separo en muchas partículas para esparcirme por todo el lugar.
Respiro profundo para darme ánimos y enmudecer mis pensamientos. Estiro mis brazos hacia el frente y me envuelvo en ellos como si fueran una gran cuerda que me ata.

Me muerdo de vez en cuando los labios, para sentir algo distinto. Para quebrar mis pensamientos. Para recordar que estoy acá. Ando por los cables asustando palomas y el aleteo ajetreado resuena con eco dentro de mi cabeza. Camino de puntillas danzando en un vaivén de líneas delgadas. Me detengo y miro hacia el cielo mientras me lanzo a una posa de agua. Veo como me estrello contra mi reflejo entre nubes. Me hundo y se tapan mis oídos. El silencio apaga mi vista. Siento que caigo en picada en un mundo intacto de cristal que puede romperse con un susurro.

Toco el suelo, al fondo mi cuerpo inerte y amarrado se encuentra con la arena que se levanta a mi alrededor cubriéndome en una gran nube. Las mantarrayas se acercan y me cubren en una danza bajo el mar. Me levantan en giros rápidos y me acercan a la superficie. Emerjo para ahogarme. Mis ojos se inyectan de luz, pero no quieren ver. Mis párpados se sellan con una capa de nácar oscura y desciendo otra vez.

Sigo caminando de puntillas con los ojos sellados y los oídos tapados. Veo a través de mis parpados una luz apagada que me llama a entrar a otro lugar. Avanzo silenciosa y entro. Siento el aire frío envolverme en una burbuja infinita y respiro. Tomo una bocanada. La cabeza me da vueltas mientras me acerco a un precipicio.

Me dejo llevar por las corrientes. Dejo caer mi cuerpo en remolinos que me hunden y me revuelven. Fluctúo entre sentimientos de indiferencia, tristeza y felicidad. Recorro los escalofríos de mi espalda subiendo una escalera de escamas mientras la cuerda se va soltando y dejando un rastro de humo púrpura con forma de alas que brotan de mi espalda. Una bocanada de ese aroma me da el coraje, cruzo los brazos y me lanzo al vacío una vez más.

No hay gravedad, no hay movimientos ni espacio. No hay un alto o un bajo. Un lejos o un cerca. Es un limbo, un triángulo de las bermudas que dentro tiene un agujero negro hacia donde estoy yendo. Mi piel se eriza, respiro con fuerza en mi crisis de pánico e inhalo el líquido maleable de mis sueños. Una capa de vidrio brota desde mis pies y sigue avanzando hacia mi cabeza mientras respiro. Mis pulmones reciben un montón de punzadas dolorosamente placenteras. Mi corazón se detiene y mi sangre fluye salvaje queriendo escapar de mi cuerpo. De pronto mi cuerpo en ebullición se vuelve oscuro y con el todo lo demás. La nada me consume durante días.

La marea me arrastra hacia la orilla y el vidrio que me envuelve cae transformado en polvo que se esconde entre la arena. Mis pulmones se inflan y mi corazón vuelve a latir envuelto en llamas. La luna acaricia mis párpados y las estrellas me ayudan a ver con mis pupilas rasgadas. Mis manos están adoloridas y mi cabeza gira en todas direcciones. Mi corazón rompe su crisalida con sus nuevas garras. Ya no hay más dolor ni tristeza. He vuelvo de una metamorfosis larga y tortuosa como un depredador invencible que asecha desde las alturas.