martes, 17 de noviembre de 2015

Metamorfosis.

A veces floto en espacios reducidos y me separo en muchas partículas para esparcirme por todo el lugar.
Respiro profundo para darme ánimos y enmudecer mis pensamientos. Estiro mis brazos hacia el frente y me envuelvo en ellos como si fueran una gran cuerda que me ata.

Me muerdo de vez en cuando los labios, para sentir algo distinto. Para quebrar mis pensamientos. Para recordar que estoy acá. Ando por los cables asustando palomas y el aleteo ajetreado resuena con eco dentro de mi cabeza. Camino de puntillas danzando en un vaivén de líneas delgadas. Me detengo y miro hacia el cielo mientras me lanzo a una posa de agua. Veo como me estrello contra mi reflejo entre nubes. Me hundo y se tapan mis oídos. El silencio apaga mi vista. Siento que caigo en picada en un mundo intacto de cristal que puede romperse con un susurro.

Toco el suelo, al fondo mi cuerpo inerte y amarrado se encuentra con la arena que se levanta a mi alrededor cubriéndome en una gran nube. Las mantarrayas se acercan y me cubren en una danza bajo el mar. Me levantan en giros rápidos y me acercan a la superficie. Emerjo para ahogarme. Mis ojos se inyectan de luz, pero no quieren ver. Mis párpados se sellan con una capa de nácar oscura y desciendo otra vez.

Sigo caminando de puntillas con los ojos sellados y los oídos tapados. Veo a través de mis parpados una luz apagada que me llama a entrar a otro lugar. Avanzo silenciosa y entro. Siento el aire frío envolverme en una burbuja infinita y respiro. Tomo una bocanada. La cabeza me da vueltas mientras me acerco a un precipicio.

Me dejo llevar por las corrientes. Dejo caer mi cuerpo en remolinos que me hunden y me revuelven. Fluctúo entre sentimientos de indiferencia, tristeza y felicidad. Recorro los escalofríos de mi espalda subiendo una escalera de escamas mientras la cuerda se va soltando y dejando un rastro de humo púrpura con forma de alas que brotan de mi espalda. Una bocanada de ese aroma me da el coraje, cruzo los brazos y me lanzo al vacío una vez más.

No hay gravedad, no hay movimientos ni espacio. No hay un alto o un bajo. Un lejos o un cerca. Es un limbo, un triángulo de las bermudas que dentro tiene un agujero negro hacia donde estoy yendo. Mi piel se eriza, respiro con fuerza en mi crisis de pánico e inhalo el líquido maleable de mis sueños. Una capa de vidrio brota desde mis pies y sigue avanzando hacia mi cabeza mientras respiro. Mis pulmones reciben un montón de punzadas dolorosamente placenteras. Mi corazón se detiene y mi sangre fluye salvaje queriendo escapar de mi cuerpo. De pronto mi cuerpo en ebullición se vuelve oscuro y con el todo lo demás. La nada me consume durante días.

La marea me arrastra hacia la orilla y el vidrio que me envuelve cae transformado en polvo que se esconde entre la arena. Mis pulmones se inflan y mi corazón vuelve a latir envuelto en llamas. La luna acaricia mis párpados y las estrellas me ayudan a ver con mis pupilas rasgadas. Mis manos están adoloridas y mi cabeza gira en todas direcciones. Mi corazón rompe su crisalida con sus nuevas garras. Ya no hay más dolor ni tristeza. He vuelvo de una metamorfosis larga y tortuosa como un depredador invencible que asecha desde las alturas.



martes, 19 de mayo de 2015

Rutina el monstruo.

Rutina es esa palabra a la que tanto le tememos. Rutina es la vida. La vida de todos es una rutina, llena de costumbres y momentos que se repiten como en una partitura. Los mismo pasos dados para atravesar una puerta, para levantarse de la cama, para ir al baño por las mañanas. Para preparar el desayuno, el almuerzo o la cena.

Me congelo dentro de una caja de concreto. Me congelo y me muevo lento. Salgo de vez en cuando a pasear por la ciudad, miro a las personas en sus rutinas, miro como las viven, como caminan, como se visten, como miran, como deambulan por las mismas calles una y otra vez.

Rutina es eso que nos hace nacer, eso que nos hace crecer, estudiar, estudiar de nuevo, tener un trabajo, tener una familia, estropearlo todo, volver a intentarlo, ver gente cercana desaparecer, algunos para siempre. Rutina es eso que nos acerca a la muerte. Tener canas en la cabeza, arrugas en la piel, un cuerpo cansado. Y morir.

Escapar de la rutina se vuelve rutina, pensar todas las mañanas que hay por hacer para evitarla es rutina, es como un gran monstruo con tentáculos que nos abraza y nos adhiere sus ventosas asquerosas a la piel, a los huesos, al alma. Un parásito viral que no se va. Una plaga de sensaciones parecidas imposible de exterminar.

Una criatura de dientes grandes, ojos hundidos y oscuros, con tentáculos y garras.... que es imposible de extinguir. Extinguir como el fuego, detenerlo, ahogarlo, apagarlo.

Rutina es eso que cuenta con 365 días. Rutina son los segundos, los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses... el año completo. Rutina es ver como se acerca el invierno luego del otoño. Rutina es ver como se detiene el frío para que las flores comiencen a renacer y ver como el calor del verano comienza a secar las hojas que se caen de nuevo en otoño.

Rutina es la sombra que tenemos durante todo el día. Es una sustancia pegajosa y lipidosa. Imposible de sacar y de enjuagar.

jueves, 12 de marzo de 2015

Tiene que pasar para volver.



¿Qué es la depresión? ¿Sentirse deprimido?
Es tener un estado de tristeza solamente ¿o es más que eso?
¿Se puede combatir a solas con ella? Quizás con una espada gigante de orgullo, de ego. Pero soy muy pequeña para sostener tan pesada arma. habría que clavarle en medio de su pesado cuerpo una daga, para matarla de una vez por todas. Sería increíble poder acabar con ella, como acabamos con muchas cosas.
¿Es ella o él? Creo que es más ella que él. Siempre consumiendo tiempo, atadosa, rencorosa, problemática, dramática. Terrible.

Es un termino que se ocupa también en geografía (O quizás no también, sino que al revés) para un nivel inferior de la tierra, una depresión terrestre. ¿Y es eso lo que simboliza en nosotros? ¿Un agujero grande?

Siempre que pienso en "depresión" recuerdo un videoclip de death cab for cutie. ->  https://vimeo.com/18840551

Creo que me siento deprimida por un montón de estupideces sin mucha importancia. No dejo de ver como en el mundo que me rodea hay cosas mucho peores de las que vivo yo, y entonces me vuelvo a considerar tan insignificante.

Lamentablemente me cargan los psicólogos, no por su labor, no como personas. Ellos están bien, solo que no puedo liberar todas las cosas que me atan con un extraño. Y porque no me gusta tomar pastillas.

Creo fervientemente que todos hablamos al menos una vez en la vida de depresión, de la que tenemos o de la que tendremos o de la que el otro tiene o puede tener. Pues si la vida fuera tan maravillosa no apreciaríamos los momentos felices. Es lo que más de alguna vez me han dicho. Y es que considero tan estúpido y desagradable sentirse deprimido. Tanto así que me carga hablar con alguien del tema.

Esto se tendrá que pasar en algún momento, y cuando se pase probablemente vengan otros momentos con otros motivos para estar triste y qué ! Qué tanta hueá, pasó, pasa y seguirá pasando.


lunes, 9 de febrero de 2015

Una mala canción

Recuerdo que existe una canción que se llama Power of music, que no me gusta mucho...pero me hace pensar que definitivamente es lo más parecido que tendremos a un súper poder en este planeta. De pronto puede destruirte, te deprime mueve cosas en el interior que creías estaban tan sujetas que nada podría tirarlas al suelo y en otras ocasiones desde el más profundo agujero te saca. Te reconstruye, como si de pronto los trocitos de ti que están esparcidos por todo el suelo comenzaran a levitar y ensamblarse nuevamente.

He llorado, he reido, he fantaseado, he caído en realidad, he suspirado, he gritado, he saltado, me he acostado, he sentido, he odiado y he amado con canciones que han marcado mi vida entera. 

Siempre pensé que mi vida seguiría un curso musical. Y que sería feliz tocando la bateria. Resulta que no ha sucedido nada de eso. Escucho un piano de vez en cuando sonando en mi cabeza que aprieta mis pulmones y me ahoga. Destruyendo con cada nota pequeñas partes de mi cerebro y otras notas de mi corazón. Como si dedos gigantes tocaran las teclas y me hicieran daño. Y me replanteo la vida. Replanteo los cimientos que he construido. ¿Será que de verdad con la destrucción se crean cosas nuevas? 

Lo peor es que me sigo asfixiando poco a poco y no sé como soltar la cuerda que me amarra. No tengo nada a mi alcance...o tal vez apagué todas las luces y mis ojos aún no se acostumbran a mirar en la oscuridad. 

Desearía tener una llave de sol para iluminar un poco, pero quizás mis dedos de hilo  se enredarían en ella. Supongo que algún día escalaré el pentagrama y llegaré a ser una nota más alta. O al menos eso quiero que suceda. 

Estoy aburrida de tener que escuchar consejos como si fueran trombones gigantes a los que tienes que obedecer porque de lo contrario te tragan. Sé que he desperdiciado mis talentos y me está costando trabajo encontrarlos entre tanta basura acumulada por años. Mi olfato de perro ya no me sirve. Me hace vomitar. Y la acidez de todo esto me quema y me irrita por dentro. 

Solo quiero que pase rápido. Encontrar la partitura adecuada y tocar mi canción.