sábado, 6 de agosto de 2011

Pesadillas...


Sueños, o pesadillas... lo que sea que sean. No quiero más. Me abruman, me lastiman, me tienen harta, no me dejan dormir. Como si de pronto mi mente, y con ella mi subconsciente se hubiesen puesto de acuerdo en molestarme desgraciadamente por gusto.

No me hace bien, quiero dormir profundamente, largo y tendido sin despertar en medio de la noche agitada, con el corazón en la mano y mis pulmones con ataques de epilepsia localizada.

Lo peor de todo es que mi imaginación se empecina en mostrarme imágenes de mis seres queridos en problemas, muriendo o discutiendo con ellos.

Quizá mi almohada esté maldita. Quizá la problemática de todo esto no esté dentro de mi.

Se me hace imposible encontrar la respuesta en un disparo que disipase en mil partes mi cabeza. Volar mi mente en pedazos para juntarles luego como si fuesen mercurio.

Quiero acabar con esto y disolver mi malestar subconsciente en agua salada, batirlo dentro de una botella hasta hacerlo espuma, soplar fuerte y elevarlo en muchas burbujas por el aire y ver como una a una desaparecen explotando mágicamente en la punta de mi dedo.

si nada resulta, definitivamente tejeré un capullo en donde refugiarme durante una temporada.