sábado, 18 de agosto de 2012

the truth

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.


Dream to live... Live to dream. 


.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

martes, 7 de agosto de 2012

Estúpido y egocéntrico fluir de mi intoxicada conciencia

Hoy se deja de lado el buen léxico. Hoy reviento por dentro. Estoy chata, no quiero pensar nunca más, y es algo frustrante saber que no puedo hacerlo ni siquiera por un maldito segundo. Estúpida mente, y su estúpido funcionamiento. A veces creo que me siento como en A serious man. Cuando todos llegan con sus problemas y convergen en mí esperando no sé que clase de mierda, y yo no puedo hacer nada más que callar, o asentir, o aceptar los hechos y escuchar todos los dramas más graves que pudiesen salir de la boca de alguna estúpida persona.
Esta casa se ha convertido en algo tóxico. En algo espeluznante y desagradable. Unos se odian, otros se gritan, otros ni se hablan. Y aún así, se hacen llamar familia.
Me exigen cosas, que ni ellos practican. Dicen que soy egoísta, que no soy demostrativa. La verdad es que lo he intentado, he intentado hacer la diferencia, pero cuando estás tratando con adultos, las cosas no cambian. O te adaptas a vivir con ello, o terminas odiándolo todo, o simplemente terminas queriendo dejar de existir. Seguramente lo he pensado una y mil veces. Pero, ¿Qué hay de mi vida? De mis logros, de mi esfuerzo, de mi círculo social, de mis amigos, de mi... lo que sea weón, lo que sea.
Cuando una anciana, que es tu abuela, se convierte en un alma de niño y tiene una angustia profunda ocasionada por alguien que en realidad no debería tratarle así, que mierda haces? Discuto conmigo misma, y mi alterno yo me responde que haga algo, que intente conversar con ambas partes. Entonces aparece un tercer personaje llamado yo y me dice ¿Realmente tienes las agallas de ser un moderador? ¿Servirá de algo? Piensa que es una de las personas más testarudas y orgullosa que conoces. ¿Qué harás cuando tus palabras le entren por un oído y le salgan por el otro? No puedes solucionar todo tomándote la cabeza intentando contener tu cerebro de una explosión eminente. Y entonces desisto de mi decisión.
Todo se complementa aún más con que el momento de mi vida, exige mucho de mi tiempo, para poder ser alguien en esta estúpida y asquerosa sociedad. Para terminar mi carrera. Y el hueco de algo que parece no ser tan trágico se llena de enfermedades que no tienen ninguna explicación divina. Más preocupaciones. Pienso en el momento en que alguien en esta casa de mierda falte. En el vacío que se va a crear. En el silencio que estará. La tristeza con la que se va a llenar. Y aún así no es lo peor de todo. 
Y agrego que me siento sola, absolutamente sola. Ya ni siquiera me gusta contar mis cosas. Me carga que me miren con esa mirada perdida de "no sé que decirte". No lo soporto weón. Al mismo estilo de aquel Rabino que no sabe  que cresta inventar para que Larry deje de preguntar estupideces sin remedio alguno. Y que saco con llorar y pataliar y gritar de vez en cuando en el rostro de alguien, si no soluciono nada. Sí, pasa que uno se desahoga y ya está. ¿Y qué? Si a la mañana siguiente ya estoy pensando en las mismas quinientas weás que dan vueltas en mi cabeza sin solución alguna. A esas quinientas le sumo la maldita presión de estar al cargo de un proyecto en el que las personas esperan siempre algo de tí, y todo tienes que hacerlo tu mismo. Y tengo que pensar, en como seguir peliando contra el resto, para sacar el maldito proyecto adelante. Si hoy me preguntaran si es que acaso soy feliz. A ciencia cierta respondería que no y que mil veces no. Pero me callo, me quedo en silencio para no obtener la misma mirada de mierda perdida. para no dar la lata ni pena. A veces me encantaría volverme loca, que me internaran en un manicomio, que yo no me diera cuenta de la realidad. A veces me encantaría pasar días enteros drogada, riéndome de estupideces, olvidando los estúpidos problemas menores que hay en mi vida. Porque sí, tengo muy claro que en comparación a muchas personas más, mi vida es un lujo. Entonces ¿DE QUE MIERDA ME QUEJO? De todo, de toda la mierda, de todas las mierdas que me dicen, de toda la mierda que me exigen, de toda la mierda que esperan de mí. Estoy chata, chata de todo, chata de todos. Creo que hoy me levantaré, saldré y me voy a fumar toda la marihuana que tengo en mi pequeña caja negra. Un maldito placebo temporal.
Nunca pensé en agitarme escribiendo. Con un rostro de mierda  que no dice nada. Con la respiración un poco histérica. Pensando más encima en que más tarde tengo que arreglar una cagá que me mandé. ¡Espera! ¿Lo hiciste con intención? Y me recago de la risa pensando en que alguien siquiera pudiera pensar en preguntarme aquello. Eeeh, bueno... no. Y me es inevitable pensar... ¿Alguien habrá pensado en como mierda me sentí realmente el pasado 22 de marzo, que fue mi  maldito cumpleaños? Y ya, da igual. No puedo pensar que estas son las consecuencias de un rencor acumulado. De un estúpido día, que alguien se le ocurrió festejar anualmente. Estúpido sea ese alguien. 
Si, esta es mi vida, vivo en una casa en cerrillos, en la periferia de la ciudad, con mi abuela que le queda poco tiempo de vida y siente que una de sus hijas, que es la que vive en SU casa, la odia. Mientras la otra vive su vida alejada de la ciudad y ni se entera de la mierda, y el desperdicio que arrastra su alma. Su esposo, mi abuelo, un caballero gruñón que lo único que hace es alegar todo el día sin agradecer su buena salud y pega. Con mi madre, una señora histérica y extremadamente sensible, inconsecuente con sus peticiones y acciones, que tiene por hijas a una flaca con enfermedades varias que sacó el genio de su abuelo, y a una weona cagá de la mente que ama a su perro más que a cualquier persona y que termina  ahora mismo esta entrada de mierda. 


domingo, 5 de agosto de 2012

Nostalgia en demasía.

Y la angustia se transformó en una sanguijuela que chupaba de pronto mi energía. Y los recuerdos venían ante mis ojos, mientras mi mente maquinaba la tristeza en un llanto reprimido. Y estaban las mismas casillas de animales, el mismo piso, el mismo olor, las mismas consultas. No fui capaz de mirar a nadie a la cara. 


No pensé en volver a pisar aquel lugar otra vez. Han pasado 3 años, y sigo odiándolo. 

No quiero volver. 

Te extraño pequeña mía. 



Tal vez más adelante podré hacer aquel homenaje que tanto me encantaría realizar. Mi pequeña preciosa, no sabes como te extraño... eres única, eres maravillosa, eres y siempre serás la mejor.