
Cuando hablamos de realidad, quizás lo primero que se viene a nuestras mentes, es que nos referimos a algo que es verdad, algo que podemos percibir por nuestros sentidos, porque debemos confiar en ellos, ¿o no? Hasta qué punto lo que sentimos, lo que vemos, lo que oímos, etc.… ¿es verídico? ¿Hasta que punto nos creemos seres existentes, con forma de vida, con personalidades distintas, con creencias y una serie de cosas relativas que intentan delimitar quienes somos?Si tenemos la capacidad de dudar, ¿por qué no dudamos de lo que vivimos día a día, y de la vida misma? Pero…¿Qué es la vida? Si, quizás podemos llenarnos la boca con formas técnicas, científicas, psicológicas, entre otras, tratando de definir o describir, ¿Qué es?, o más bien, cómo es que nos damos cuenta de realmente es algo “existente”, cómo es que estamos seguros que esta “vida” es para cada uno, diferente e independiente de otra. Esta “extraña energía” que hace posible nuestros movimientos, nuestra respiración, nuestros deseos, etc.…. ¿A eso llamamos vida? Y que tal, si esa “extraña energía” ¿No es controlada o utilizada por otro ser vivo? [“Ser vivo”, ¿estamos vivos?] ¿Cómo podemos asegurar que no es así?Si tenemos también la capacidad de imaginar, imaginemos por un momento, que todo lo que vivimos, toda esa maldita rutina de vida, es algo ficticio… algo que “alguien” nos hizo creer, para utilizar aquella “extraña energía” a la que llamamos vida, para mantener en funcionamiento otra cosa, así como nosotros comemos carne para obtener vitaminas y proteínas, todo ese proceso de mantenimiento animal, donde los alimentamos, y los dejamos listos, para utilizar aquella energía, quitárselas y dejárnosla para nosotros, es decir, como estar inmersos en un programa de TV, donde solo somos dibujos animados destinados a mantener la entretención de un pequeño niño [nuestro único fin], por tanto que todo lo que sucede en este “mundo real”, o mundo sensible, el cual percibimos a través de nuestros {¿engañosos?}sentidos… no es real.Qué sucedería entonces, ¿si nos diéramos cuenta de todo eso? Realmente, y de forma sincera, preguntémonos ¿Lo creeríamos? Pues la respuesta más asertiva, es obviamente que no. Trataríamos simplemente de aferrarnos a esta realidad de mentira a la que estamos sometidos, a este mundo de sombras al que estamos acostumbrados…pero, si por alguna razón, lo logramos creer, ¿Qué sucedería? Debido a que existe en nosotros inculcada una moral y ética, lo más probable, es que quisieramos despertar a todos los demás, gritar lo que sabemos, decirles la verdad, y salvarlos de aquel engaño generado [hasta] por nosotros mismos, aunque ahora la pregunta sería otra…¿Nos creerían? En esta sociedad tan cómoda y simplista, de costumbres y sobretodo rutina… ¿Nos creerían?Seamos realistas, y pensemos objetivamente, ¿Qué es más cómodo? Cambiar totalmente la concepción de vida, la cual verificamos [independiente de si erróneamente o no] a través de nuestros sentidos, o tildar a ese “conocedor de la verdad” ¿Cómo un loco?Lamentablemente, la respuesta es obvia, y pasaría lo segundo, o se burlarían de aquella hipótesis sin bases, o aun más simple, lo matarían, ¿Por qué? Por loco… y por conformarnos en confiar en nuestros sentidos y no en nuestra mente y razon.Entonces es válido reiterar la pregunta, ¿Vivimos en una realidad ficticia? Si bien, no es muy convincente un rotundo si, o un rotundo no, al menos cabe la duda, ¿no es así?
