domingo, 18 de noviembre de 2012

Para no olvidar.


A veces dudo de que te puedan gustar las demostraciones de cariño públicas, pero he aquí una. Y es que quiero decirte muchas cosas, como por ejemplo empezar con que me haces falta en menos de 24 horas. A veces dudo también de si realmente no te fatigo con mi presencia. Amo mi vida contigo. Añoro en demasía nuestros momentos a solas en algo que simule nuestro y solo nuestro hogar. Hacía ya un tiempo que no escribía nada en mi blog que te involucrase. Hacía tiempo ya, que no sentía la necesidad de decirte lo mucho e infinitamente que te amo. Normalmente las personas me ahogan. He descubierto una nueva descripción para algo que he sentido toda mi vida. He descubierto que soy torpe para la vida. Que siempre ando fijándome en el comportamiento de las personas, vivo en un análisis a tiempo completo de todo aquel que me rodea. Cada día que pasa, las personas me parecen más repulsivas e inciertas. Poco reales, oníricas. Cada día siento que se alejan más y más los que alguna vez quise y formaron parte de mi. Pero no tú. Tu eres una especie de ser vivo atemporal que ha incrustado sus raíces en lo más profundo de mi ánima, alguien que no sufre esos cambios fatales de los que hablo. Eres tú alguien de quien no me sorprendo. Eres tú la persona más real y cercana al planeta en el que vivo. Tal vez la única. A veces siento que no pertenezco a este planeta. A veces siento, aunque no lo demuestre, que no encajo con las cerraduras de la vida y que estoy muy sola. Pero contigo puedo sobrevivir a esto. Eres tú mi órbita. Eres tú quien me hace creer que aún existe vida en este planeta. Por eso no dejes nunca de amarme. No dejes nunca de mirarme por las mañanas y sonreír. No dejes nunca de tomar mi mano. No dejes de ser demostrativo. No dejemos que las palabras parezcan obvias y desaparezcan en nuestro cerebro, porque no siempre lo son, porque no siempre uno quiere que sean omitidas. Dime más veces al día que me amas, dime más veces que me necesitas, dime más veces quien soy para tí. Que yo lo necesito. Quiero decirte más veces que te amo, quiero decirte más veces lo mucho que te necesito para vivir en este planeta de gente incompetente e inexistente. Quiero recordarte siempre, y cada día quien eres para mí. Dímelo al oído. Escríbeme una carta. Déjame un mensaje... o lo que sea. Solo te pido que no dejemos de amarnos como nos hemos amado todo este tiempo y que demostremos más el uno al otro quienes somos juntos. Un limón, un enorme, jugoso y amarillo limón.

Te amo, con locura y frenesí.  

martes, 13 de noviembre de 2012

Entre hoja y coma.



Me gusta leer en el metro, porque las aglomeraciones en el metro me dan asco y así como que lo olvido,  es como si todo a mi al rededor se volviera la historia bajo mis ojos. Hay veces en que en verdad las palabras me golpean y me hacen levantar el rostro en busca de una reflexión que detenga mis pensamientos ilustrados, pero me encuentro con rotros demacrados y deprimidos, rostros de lata, de gente enardecida de nostalgia y de monotonía. Creo que puede ser un problema, que la gente me de asco digo. Creo que no debe ser normal y tampoco sano. Odio el calor, y más aún cuando se trata de cuerpos humanos sudados ajenos a mi intimidad, sin embargo todo ese calor disminuye cuando viajo escuchando música con algún libro interesante que leer. Es increíble como esa mezcla de ingredientes supérfluos hacen de mi día algo especial, algo no tan agotador. Me empapo de personajes queriendo vivir sus vidas, que muchas veces suelen ser catastróficas pero casi siempre más interesantes que las que conozco. Tal vez es solo porque alguien ha escrito sobre ellas, tal vez si alguien escribiese sobre mi vida de una manera omnisciente, me parecería estar viviendo algo más interesante. Aún así, cuando tengo que guardar el libro en la mochila para subir las escaleras o bajarlas, para abordar una micro o descender de una, miro en busca de rostros personajes, pero todos me parecen tan malditamente aburridos. Pocas veces me encuentro con un par de ojos excepcionales y son momentos en que discuto conmigo misma, que tan psicópata seria hablarle a una persona solo por el simple hecho de encontrar una mirada especial, una mirada distinta. Un respirar, un caminar, un hablar, un sentarse, una postura... Pero me acobardo, me cago de miedo pensando en que seré un hazme reír de la gente, porque así es la gente. "Que onda la mina rara wn" No se me viene otro diálogo a la mente más adecuado a lo que he escuchado muchas veces. Recuerdo un momento maravilloso de mi vida, en que algo que pensé nunca sucedería, sucedió. Recuerdo haber ido en una micro hacia mi casa, sentada al sol, rascándome el brazo desesperadamente por la alergia. Un tipo se sentó a mi lado y me dijo ¿Te cambio de asiento? Acepté demasiado agradecida, comentándole que el sol me da alergia. El me sonrió. No recuerdo todas las palabras que cruzamos, habrán sido trivialidades agradables, pero el momento culmine de mi sorpresa, fue cuando me preguntó que estaba escuchando. Le ofrecí un audífono y recuerdo que escuchamos una canción de the strokes juntos. Solo un tema, creo que ni siqueira entero, porque me tenia que bajar. Pero fue maravilloso. Tal vez, yo fui para él ese alguien con una mirada especial. Nunca lo sabré, pero ahora que lo pienso, existe esa posibilidad dentro de muchas y no lo había pensado. Que alegre momento para un día caluroso y asqueroso.

Recomiendo Nadar Desnudas, de Carla Güelfenbein. Excelente escritora Chilena.

viernes, 26 de octubre de 2012

Horda de estornudos en Irarrázabal.


Me acabo de acordar de algo que me hizo reír y consideré digno de ser escrito en este espacio social-nosocial.
Estaba con una amiga saliendo del metro Irarrázabal, y conversábamos de trivialidades cuando la escuché estornudar. Segundos después noté que mi nariz me picaba en demasía, y los ojos me molestaban un poco. Cuando llegamos al paradero de la micro, comprendimos por el vacío de las calles y un paco entremedio, que habían tirado lagrimógenas. Resulta que uno de mis placeres culpables, es escuchar los estornudos de la gente, me divierten, y nunca hay uno igual al otro. Son como el equivalente a una huella digital. Lo dejo como anexo, para que se entienda la importancia de plasmar esto. Entonces, estábamos ahí, y mi amiga volvió a estornudar, de repente atrás se escuchó otro estornudo. De repente al lado izquierdo, después adelante, después al costado derecho...y comenzó una lluvia envolvente de estornudos escandalosos y otros más sumisos de toda la gente que estaba esperando la micro. Fue espectacular, casi como una sinfonía de reflejos convulsivos nasales. Llegó la micro y yo me reía, bajito, pero me reía. Cuando me subí, encontré incluso a la gente que estaba arriba estornudando y exploté. Estallé en risa desmesurada. A mi amiga se le contagió y nos reiamos escandalosamente, las personas nos miraban algunas con desagrado, otras sonreían, otras miraban por la ventana hacia afuera sin tomar atención de nosotras, pero igualmente estornudaban. Lo más extraño, es que ella seguía estornudando por los químicos en el aire, y yo me reía, y me reía y me reía... y nunca estornudé. Creo que la alegría es la solución para las protestas. Tal vez si todos fuesen a protestar llenos de risa acumulada, el abuso de poder no haría efecto alguno. 
Nunca olvidaré la horda de estornudos invasores en Irarrázabal. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Últimamente me he percatado de mi poca paciencia. De mi poca tolerancia y de la brutalidad de mis palabras. A veces no mido las consecuencias y escupo en el rostro de la gente mis opiniones. También me han tocado momentos en los que me obligo a callar y me desespero. Lo necesito. Lo añoro a cada instante. Es como tener el vómito en la boca con un sabor a injusticia, mezclado con impotencia, y no poder botarlo. Que asco. Prefiero caer mal "ser pesá" a no decir lo que pienso. Y si no te gusta lo que opino... supéralo. 

sábado, 18 de agosto de 2012

the truth

.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.


Dream to live... Live to dream. 


.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

martes, 7 de agosto de 2012

Estúpido y egocéntrico fluir de mi intoxicada conciencia

Hoy se deja de lado el buen léxico. Hoy reviento por dentro. Estoy chata, no quiero pensar nunca más, y es algo frustrante saber que no puedo hacerlo ni siquiera por un maldito segundo. Estúpida mente, y su estúpido funcionamiento. A veces creo que me siento como en A serious man. Cuando todos llegan con sus problemas y convergen en mí esperando no sé que clase de mierda, y yo no puedo hacer nada más que callar, o asentir, o aceptar los hechos y escuchar todos los dramas más graves que pudiesen salir de la boca de alguna estúpida persona.
Esta casa se ha convertido en algo tóxico. En algo espeluznante y desagradable. Unos se odian, otros se gritan, otros ni se hablan. Y aún así, se hacen llamar familia.
Me exigen cosas, que ni ellos practican. Dicen que soy egoísta, que no soy demostrativa. La verdad es que lo he intentado, he intentado hacer la diferencia, pero cuando estás tratando con adultos, las cosas no cambian. O te adaptas a vivir con ello, o terminas odiándolo todo, o simplemente terminas queriendo dejar de existir. Seguramente lo he pensado una y mil veces. Pero, ¿Qué hay de mi vida? De mis logros, de mi esfuerzo, de mi círculo social, de mis amigos, de mi... lo que sea weón, lo que sea.
Cuando una anciana, que es tu abuela, se convierte en un alma de niño y tiene una angustia profunda ocasionada por alguien que en realidad no debería tratarle así, que mierda haces? Discuto conmigo misma, y mi alterno yo me responde que haga algo, que intente conversar con ambas partes. Entonces aparece un tercer personaje llamado yo y me dice ¿Realmente tienes las agallas de ser un moderador? ¿Servirá de algo? Piensa que es una de las personas más testarudas y orgullosa que conoces. ¿Qué harás cuando tus palabras le entren por un oído y le salgan por el otro? No puedes solucionar todo tomándote la cabeza intentando contener tu cerebro de una explosión eminente. Y entonces desisto de mi decisión.
Todo se complementa aún más con que el momento de mi vida, exige mucho de mi tiempo, para poder ser alguien en esta estúpida y asquerosa sociedad. Para terminar mi carrera. Y el hueco de algo que parece no ser tan trágico se llena de enfermedades que no tienen ninguna explicación divina. Más preocupaciones. Pienso en el momento en que alguien en esta casa de mierda falte. En el vacío que se va a crear. En el silencio que estará. La tristeza con la que se va a llenar. Y aún así no es lo peor de todo. 
Y agrego que me siento sola, absolutamente sola. Ya ni siquiera me gusta contar mis cosas. Me carga que me miren con esa mirada perdida de "no sé que decirte". No lo soporto weón. Al mismo estilo de aquel Rabino que no sabe  que cresta inventar para que Larry deje de preguntar estupideces sin remedio alguno. Y que saco con llorar y pataliar y gritar de vez en cuando en el rostro de alguien, si no soluciono nada. Sí, pasa que uno se desahoga y ya está. ¿Y qué? Si a la mañana siguiente ya estoy pensando en las mismas quinientas weás que dan vueltas en mi cabeza sin solución alguna. A esas quinientas le sumo la maldita presión de estar al cargo de un proyecto en el que las personas esperan siempre algo de tí, y todo tienes que hacerlo tu mismo. Y tengo que pensar, en como seguir peliando contra el resto, para sacar el maldito proyecto adelante. Si hoy me preguntaran si es que acaso soy feliz. A ciencia cierta respondería que no y que mil veces no. Pero me callo, me quedo en silencio para no obtener la misma mirada de mierda perdida. para no dar la lata ni pena. A veces me encantaría volverme loca, que me internaran en un manicomio, que yo no me diera cuenta de la realidad. A veces me encantaría pasar días enteros drogada, riéndome de estupideces, olvidando los estúpidos problemas menores que hay en mi vida. Porque sí, tengo muy claro que en comparación a muchas personas más, mi vida es un lujo. Entonces ¿DE QUE MIERDA ME QUEJO? De todo, de toda la mierda, de todas las mierdas que me dicen, de toda la mierda que me exigen, de toda la mierda que esperan de mí. Estoy chata, chata de todo, chata de todos. Creo que hoy me levantaré, saldré y me voy a fumar toda la marihuana que tengo en mi pequeña caja negra. Un maldito placebo temporal.
Nunca pensé en agitarme escribiendo. Con un rostro de mierda  que no dice nada. Con la respiración un poco histérica. Pensando más encima en que más tarde tengo que arreglar una cagá que me mandé. ¡Espera! ¿Lo hiciste con intención? Y me recago de la risa pensando en que alguien siquiera pudiera pensar en preguntarme aquello. Eeeh, bueno... no. Y me es inevitable pensar... ¿Alguien habrá pensado en como mierda me sentí realmente el pasado 22 de marzo, que fue mi  maldito cumpleaños? Y ya, da igual. No puedo pensar que estas son las consecuencias de un rencor acumulado. De un estúpido día, que alguien se le ocurrió festejar anualmente. Estúpido sea ese alguien. 
Si, esta es mi vida, vivo en una casa en cerrillos, en la periferia de la ciudad, con mi abuela que le queda poco tiempo de vida y siente que una de sus hijas, que es la que vive en SU casa, la odia. Mientras la otra vive su vida alejada de la ciudad y ni se entera de la mierda, y el desperdicio que arrastra su alma. Su esposo, mi abuelo, un caballero gruñón que lo único que hace es alegar todo el día sin agradecer su buena salud y pega. Con mi madre, una señora histérica y extremadamente sensible, inconsecuente con sus peticiones y acciones, que tiene por hijas a una flaca con enfermedades varias que sacó el genio de su abuelo, y a una weona cagá de la mente que ama a su perro más que a cualquier persona y que termina  ahora mismo esta entrada de mierda. 


domingo, 5 de agosto de 2012

Nostalgia en demasía.

Y la angustia se transformó en una sanguijuela que chupaba de pronto mi energía. Y los recuerdos venían ante mis ojos, mientras mi mente maquinaba la tristeza en un llanto reprimido. Y estaban las mismas casillas de animales, el mismo piso, el mismo olor, las mismas consultas. No fui capaz de mirar a nadie a la cara. 


No pensé en volver a pisar aquel lugar otra vez. Han pasado 3 años, y sigo odiándolo. 

No quiero volver. 

Te extraño pequeña mía. 



Tal vez más adelante podré hacer aquel homenaje que tanto me encantaría realizar. Mi pequeña preciosa, no sabes como te extraño... eres única, eres maravillosa, eres y siempre serás la mejor.
 

miércoles, 4 de julio de 2012

Un pequeño Angel.

He encontrado las fotos de un pequeño Angel...no quiero hacerte daño, quiero darte un pequeño gran regalo. Quiero que la recuerdes siempre así, feliz, como lo era realmente. Quiero que tengas un registro visual, aparte del que existe en tu corazón. Te amo precioso mío, te regalo estas imágenes de este pequeño y peludo ángel, que te cuida desde el cielo de los perrunis todos los días.
Te extrañamos pequeña Sami. Envíale saludos a mi niña preciosa. <3 Cariños en las orejitas a ambas.

sábado, 16 de junio de 2012

Sábado.

Hoy es un día triste. No puse en facebook que es un día triste porque me iba a encontrar con preguntas inapropiadas. Pero, hoy es un día triste. No es que me haya sucedido algo en especial. Ni tampoco es una fecha que recuerde o conmemore algo. El tema es que hoy, es un día triste. ¿Por qué? No sé. La energía del día. Las personas que transitan. El aire. El ambiente. El color. La temperatura. El caminar de las personas. Las calles, las multitudes. Los autos, las micros. Todo pareciera tener un tinte triste. Un leve esbozo de la tristeza en cada uno. Pinceladas de nostalgia quizá. De pena. De agobios. No me ha ocurrido nada triste. Es más, hoy tuve varios momentos felices. Pero insisto, es un día triste, no es nada conmigo, es solo que me di cuenta y creo, pienso, siento que hoy... es un día triste. Hoy es 16 de Junio del 2012, y creo que ha sido un día triste. ¿No es así?

martes, 6 de marzo de 2012

Extinción humana, llega luego por favor.

Estoy triste, deprimida y enojada. No he podido dejar de llorar desde hace un rato...



De vuelta hacia mi casa desde un consultorio, me encontré con que una mujer no podía entrar tranquila el auto, había un perro dentro de su patio, enroscado sobre la tierra sin poder moverse. ¿Te ayudo? le ofrecí. Me acerqué a él, le hablé, lo miré... y tal cual como dice la canción "sus ojos eran como un par de agujeros, se veía en su interior. El corazón ya le latía muy lento de tanto entregar amor" Una pena enorme me envolvió cuando intenté que se moviera... lo intenté tomar, y apenas hice un poco de fuerza, chilló e intentó morderme, no de agresivo, por el dolor. Su cuerpo magullado, carcomido por la enfermedad y las garrapatas. Su cabeza gacha, su poca energía me hacían sentir que era un monstruo que lo atacaba. Así lo intenté varias veces, de manera suave y lo mismo, su dolor no dejaba que yo lo sacara de allí. Busqué un cartón que había botado por la calle... (Y es que aparte las personas son tan asquerosas, que no saben donde botar su basura) volví donde él, y la mujer me preguntó ¿No te da miedo? con mi pecho apretado, con dolor e impotencia le contesté de manera seca, ¿Miedo? Tu crees que con la poca energía que tiene podría morderme fuerte? Y si así fuera, tengo el consultorio a menos de una cuadra para ir a pincharme contra cualquier enfermedad que este pobre tenga. No me da miedo, me da pena.

Deslicé el cartón bajo el pobre perrito, era pequeño, menudito... como tantos más, uno que no merecía estar de esa manera sin tener a alguien por último que le entregara cariño. Una vez más tiraba a morder, a cada ladrido de dolor, mi alma se desgarraba, mi temple se emputecía en contra de toda la humanidad, hubiese deseado en ese momento ser un perro.

En su desesperación de no entender, por qué lo movían en vez de darle cariño, intentó moverse, se puso a duras penas en pie y caminó al menos unos 4 pasos, para lanzarse nuevamente al piso. Aún no lograba salir de donde pasaba el auto, así que seguí insistiendo con el cartón para poder tomarlo y dejarlo en otro lugar más seguro. Finalmente tuve que correrlo con el cartón solo un poco. Su cuerpo estaba casi inmóvil, y su mente perdida, solo volvía a la realidad con el dolor. La mujer me hizo pasar a su casa, para poder lavarme las manos, por mí hubiera salido a infectar a todas las personas que se me cruzaran. Pero pasé y me las lavé. Muchas gracias, me dijo ella... de nada contesté, y me fui sin agregar nada más, porque aprendí que cuando no hay nada bonito que decír, es mejor callar.

Seguí caminando a mi casa, angustiada, hastiada y con repugnancia. Me molestaban los pensamientos, todo me enloquecía, todo lo odiaba. Al llegar a la esquina, no aguanté más, llena de impotencia comencé a llorar en silencio y desconsoladamente. Por suerte iba con mis lentes de sol, así nadie tenía pena de mi... porque no lo merezco.

Las personas son una basura, sin gracia, asquerosas, repugnantes...sin duda la especie más idiota y malvada de todas. Se enorgullecen de ser la especie más inteligente, se regodean hablando del raciocinio y muchos no saben que utilizan menos de la mitad del cerebro. Manga de imbéciles que seremos. Logramos tener raciocinio, logramos pensar, actuar tomando desiciones y somos la única maldita especie en todo el planeta que hace daño, queriendo hacerlo. Somos la única maldita especie que muchas veces, no seguimos nuestros instintos por mantener un puto protocolo de mierda que no sirve para nada, porque nadie es algo en esta sociedad. Somos torpes, sin protección física alguna, sin dudas la especie más vulnerable en su calidad nativa.

Que rabia tengo, que asco me doy. Que impotencia, que pena. Hemos inventado palabras para darle significado a lo que hacemos y lo que somos, y por eso mismo, nos declaro los soberanos reyes del patetismo. QUE ASCO ME RESULTA SER UN HUMANO.

Los perros no pertenecen a este planeta... la humanidad se tomó el mundo entero, y lo ha colonizado destrozando TODO A SU PASO. Somos una maldita y asquerosa plaga. Somos infecciosos y destructivos. No dejo de pensar en lo bien que estaría toda la naturaleza sin nosotros. Ojalá nos extingamos luego.

Lo único que busca un perro, es un poco de atención y cariño. Si tienes la oportunidad acaricia uno en la calle y verás sin necesidad de que te sonría su mirada agradecida.

Mierda para todos, mierda, mierda, mierda, y más mierda.

domingo, 4 de marzo de 2012

Zurciendo mis vidas.

Acostada sobre mi cama, escribiendo algún mensaje rápido en la red social invasora de por estos día, escuché sin previo aviso la bocina profunda del tren que pasaba cerca.
Y me di cuenta de súbito que hacía mucho tiempo ya sin escucharle. Fue entonces que me puse a pensar deliberadamente bajo los efectos de la voz inconfundible y exquisitamente sensual de Matt Bellamy, que hay un montón de cosas que hace tiempo no hago, arrimadas en un rincón de mis recuerdos.

Hace bastante tiempo que no escuchaba música a gusto bajos los efectos del tetrahidrocannabinol y la disfrutaba de manera espeluznante.
Pienso también que debería volver a hacer algunas de las cosas que ya no hago, como por ejemplo esto mismo de escribir expulsando sentires en forma de palabras. Hacerlo nuevamente con más frecuencia, y no cada tanto como lo es ahora. No esperar a tener una sobre carga de letras dentro de mi cabeza para despedirlas de mi ser.

Pienso que debería volver a tener mis momentos sagrados a la semana de relajación. Allí están aún, desde hace meses mis muchos inciensos, que antes se volvían nada en cuestión de semanas, esperando a ser consumidos por una pequeña llama. Extraño un poco esa parte del ritual, tirarme en la cama, a cortinas cerradas y dejar que la música se transforme en ese humo danzante del incienso y dejar que me levite envolviendo mi cuerpo en melodías que me hagan desaparecer del planeta por unos instantes.

Creo, que no debería haber dejado de dibujar. Espero después de escribir todo esto, sacar más a menudo los lápices y rayar con o sin gracia el papel en blanco de cualquier tipo. Llenar mis células de grafito puro.

Pienso que es momento de volver a tomar la correa de mi perro y salir a pasear juntos. Tirarnos en el pasto, correr de un lado a otro y detenernos cansados para poder acariciarlo desmesuradamente.

Quiero volver a escribir cartas, para volver a sentir la emoción de la espera a que llegue a las manos adecuadas. Para volver a sentir la alegría de que puedo emocionar a alguien a puño y letra de tinta sobre papel. Para volver a aquellos días donde todo podía expresarlo en términos extravagantes. Para volver a experimentar con la motricidad fina de mi caligrafía. Para poder dejar un recuerdo tangible.

Deseo volver a tener mi cabello rojo.

Me encantaría tomar de nuevo mis baquetas y tocar por horas y horas hasta desgastar mis muñecas y toda la energía de mi cuerpo. Poder jugar con ritmos cambiándolos de un segundo a otro. Equivocarme de pronto con el golpe de un platillo y perseverar hasta hacerlo completamente bien. GRITAR de felicidad sin ser opacada por el bombo, o la caja. Cansarme de tanto mover los pies.

Creo que es momento de reencontrar a la Kony perdida. Lanzaré una bengala para ver si logro encontrarme por partes.

*Encontraré la forma de agregar estas trivialidades a mi vida. No es que me queje de lo que hoy tengo y de lo que hoy hago. Simplemente quiero ver que sucede si intento reunir las buenas cosas del cercano pasado a mi presente.


viernes, 3 de febrero de 2012

catarsis.


De un silencio total, interrumpido por el zumbido de un insecto, o el cantar de un pájaro, a un ruido abismal, de gritos, bocinas y calles repletas de automoviles.
De una tranquilidad enorme, a un estrés inevitable.
De la despreocupación máxima, al acongojo diario.

Que asco es volver a la ciudad, que asco es volver a Santiago. Siento que no es bueno poder decir que no extrañaba nada, ni a nadie. Puedo decir que con la excepción de mi perro. Que inevitablemente repulsivo es llegar a mirar rostros con desagrado. Rostros enojados, magullados por la idiotez y la exasperación infundada.

A veces pienso de manera seria, que no estaría mal volver a ese estado de antes, cuando todo lo callaba, cuando no me importaba que se preocuparan por mi. Cuando mordía, masticaba y tragaba la rabia, la pena, la tristeza... Cuando enmudecía todo lo que por mi cabeza pasaba. A veces llego a la conclusión de que sería más fácil la vida de esa manera, y que todos entendieran que nada tan malo sucede. Pero resulta que según estudios de gente que no me conoce, pero a quienes se les suele llamar profesionales, no es bueno que yo recaiga en mi propio estado de endogénesis mental. Vuelve a dar resultado, que cambiando el switch por otro que si funciona a como los demás quieren, tampoco te entienden.

Si pudiera tomar un boleto al lugar más lejano de todo, lo haría y se acabó. No me tendría que preocupar por como se pueden interpretar mis palabras o mis acciones. Mi paciencia tiene un límite bien lejano... y hoy he llegado de manera fácil a él. Ahora esta es mi manera de botar la mierda que sobre pasa los parámetros medios de mi mierdómetro, ya que no puedo conversar sobre soluciones con quienes corresponde. Lamentablemente, comprendo que puede ser un sistema que funciona en base al posesivísmo. Un sistema, que proviene de las personas más cercanas a mi, a quienes les molestaría en demasía que yo tomase aquel pasaje a aquel lejano allá. Creo que no entiendo quien está erróneo en lo que pienso, pero siendo sincera, creo que no podemos exigir o cobrar sentimientos y acciones que realizamos como una responsabilidad familiar, o por el cariño, o como mierda se le llame. Creo que está inadecuado que se mire a mal la emancipación de una vida con otra, siendo que somos dueña de una sola, la propia. No existe un documento timbrado por la ley que acredite a las personas poder cobrar sentimientos por las cosas que hemos hecho por ellas en algún momento sin haber pensado que podría no haber sido recíproco.

Será cierta la teoría de que todo lo hacemos por un bien propio? Empiezo a creer que sí. Empiezo a creer que de alguna manera tendré que asumir que estas conductas son parte de quienes rodean mi vida, y no querer que dejen de hacerlo, porque de esa manera no existiría un remedio más certero que el mismo suicidio.

Es increíble como una cosa te lleva a otra de manera infinita. Para algunas personas quizá se les puede hacer fuerte leer la palabra suicidio en un escrito personal como este. Sin embargo, existen palabras con más peso y potencia, que utilizamos y/o pensamos día a día sin darnos cuenta.

En mí defensa debo decirme a mi misma, que no he hecho lo peor que alguien podría hacer, que no es así, aunque lo hagan parecer. En mi defensa debo hacerme entender que todo mi esfuerzo por surgir exitosamente no ha sido en vano, y que si no existen ahora, existirán después personas que lo valorarán como creo que lo merezco.

Tal vez, todo este sufrimiento innecesario y a lo mejor exagerado se mantendrá estoico por un tiempo mucho menos largo del que en este momento tengo estimado. Tal vez el mundo comience a girar de manera contraria mañana y en consecuencia pueda escuchar una disculpa que ahora considero utópica.

Es un poco irracional pensar que este soporte cibernético en el que escribo, me parezca tan adecuado para desahogar y eximir sentimientos tan íntimos siendo un rincón de acceso público. Pero existe, lo cree a mi manera, es mío, y me gusta así, tal cual es, me gusta como lo hago funcionar, me gusta que pocas personas lo vean, me gusta pase casi totalmente desapercibido. Me gusta ser anónima en un medio donde nadie puede serlo.

En fin, día de mierda, acaba luego y llévate toda tu hediondés lejos de mí. Ya me siento un poquito mejor.

domingo, 22 de enero de 2012

Son aquellas cosas que no puedo evitar...


Sabes, puedo pasar varios días sin tí, y aún así sobrevivir. Puedo crear e inventar minutos en los que no necesito de un nosotros. Pero por más que lo intente no puedo, ni espero poder no extrañarte por las noches en la cama. He aprendido a dormir con una pierna tuya sobre mi. He aprendido a disfrutar cuando en medio de la noche, me abrazas dormido, sin ni siquiera darte cuenta.

Sabes, puede que no sea normal, pero me encanta poder mirarte sin que te des cuenta. Mirar por unos instantes tus ojos, tu nariz, tus labios, y correr la vista rápidamente como cuando lo haces con un extraño pero sin parecerte incómodo, para luego volver a mirar tus pestañas, tu cuello, la manera en que tu tórax se mueve al compás de tu respiración, y darme cuenta de pronto y a golpe que cada detalle de ti me parece cursimente hermoso y que cada relieve de tu cuerpo es de igual forma que la parte irregular de una llave que encaja a la perfección con mi cuerpo cuando hemos de juntarles en un abrazo completamente nuestro.
Nuestro.

Me gustan esos instantes previos al sueño profundo donde en silencio puedo ver como poco a poco te duermes.

Sabes, hay cosas que no puedo evitar. Como querer besarte cada vez que me miras fijo, aún en momentos serios. Como sonrreírle al teléfono cuando veo que la llamada es tuya. Como hacerte cariño al igual que un cachorro rascando su panza. Como posicionar omi mano en aquel agujero solo mío. Cosas que no puedo evitar por más que quiera, como hacerte cosquillas de vez en cuando, solo para escucharte reír. Como ver un cachorro por la calle y pensar en nuestro futuro juntos. Como poner mi frente cerca de tus labios esperando esos besos sutiles que me das en ella y que tanto me gustan.

Y así un montón de manías más, que no puedo evitar porque te amo. Sin ninguna otra explicación, sino porque te amo, con la máxima locura, pasión y frenesí.