sábado, 16 de abril de 2011

Historiando.

A veces con esto de estudiar, olvido que debo regalarme algo de tiempo. A veces es que me pierdo de estos lugares sociales, que en realidad, casi ni lo son. A veces es que desaparezco un tiempo, pero luego extraño lo que me gusta hacer. Y dentro de aquel agujero encontré la manera perfecta de recordar lo que me hacía falta. He escrito una historia, he estado historiando bajo la tutoría de un profesor bizarro gritón y loco. Un demente al cual admiro desde lejos aún. Pero que me hace realizar trabajos a gusto, no por obligación.
Les presento imaginarios lectores, una historia de amor. La historia de Víctor y Nancy.



Las 18:05, Víctor entra, saca su pistola y apuntando hacia el techo grita:
¡Todos al suelo!

La gente del lugar se agacha desesperada. Se oyen murmullos nerviosos.
Víctor mira a su alrededor asegurándose de que todos estén quietos y se acerca lentamente a la caja.
Se escucha la voz de Ramón, el guardia del local tras de Víctor diciendo:
¡Baja el arma ahora!

La pistola de Ramón apunta directamente al cráneo de Víctor a menos de un metro de distancia.
Nervioso, Víctor se voltea lentamente hacia Ramón y lo observa fijo con sus manos a los lados, pero sin soltar el arma.
Ramón repite:
(Sosteniendo firme el arma, ahora apuntando entre los ojos de Víctor)
¡Bájala ahora!

Víctor se sorprende abriendo los ojos y se escucha una voz fuerte y femenina decir:
¡Al suelo guardia de mierda!
El arma de Nancy toca el cráneo de Ramón.
Ramón se agacha de inmediato y Nancy vuelve a gritar mientras le da un puntapié en las piernas:
¡Suelta la pistola!
Ramón ya en el suelo obedece dejándola a un lado.

Víctor toma su pistola con ambas manos apuntando a Nancy y grita:
¡¿Quién mierda eres tú?!

Nancy le responde mientras sigue apuntando a Ramón ya histérico en el suelo
Tranquilo, te estoy ayudando. Saca luego la plata y vámonos de acá.

Víctor se voltea nuevamente hacia la caja, no sin antes mirar de reojo a Nancy dos veces.
Nancy sigue atenta a los movimientos de Ramón y todos siguen en silencio.

¡Tú, Dame todo lo que hay en la caja!
Le dice un tanto nervioso Víctor al encargado. Él obedece depositando billetes y monedas apresuradamente en una bolsa de papel perteneciente al local. Mientras esto ocurre Víctor lo apunta nervioso con la pistola y mira de vez en cuando a Nancy. El encargado extiende su mano temblorosa con la bolsa llena.
Víctor le arrebata la bolsa de las manos y se voltea a mirar a Nancy sin decir nada.



Vámonos. ¡Nadie se mueva!
Dice ella con voz seca y sin voltear sale del local junto a Víctor apuntando fijamente a Ramón, que aún sigue en el suelo.

Una vez afuera, ambos corren hacia un callejón a cinco cuadras del local y jadeantes se detienen mirándose fijamente el uno al otro.
(Sonriente y cansada)
Nancy, un gusto.
Víctor le sonríe de vuelta y dice:
Yo soy Víctor.


A ver si algún día, puedo realizar en imágenes, mi propio guión.

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