Hoy el acuario estaba vacío, sin piedras, sin planta, sin agua y sin Cecillo.
Ayer la noticia fue una cachetada, hoy es pena. Mañana será un recuerdo triste.
De todas formas pienso que tuviste una vida linda. Conociste varias partes de Stgo, sin duda alguna el pez más viajero de toda esta ciudad de concreto.
Fuiste famoso ante un público no tan grande, pero te vimos en pantalla gigante. Uno de los pocos peces actores. Yo más bien diría que único.
Fuiste pequeñito, con aletas cortas y cuerpo menudo. Viviste en una pecera redonda. Tal vez todos parecíamos deformes desde allí dentro. Tal vez te reías de nuestras caras al hablarte tan cerca de la pecera, tal vez pensabas que eramos los más horribles monstruos, que dos veces al día te alimentaban.
Pero la verdad es que te queremos mucho. Y te extrañaremos más.
Me quedan los lindos momentos como dicen otras personas de mi especie. Me quedo con tus alegatos, cuando lanzabas una pequeña piedra contra el vidrio. Lo cierto es que lograbas desvelarnos. Recuerdo cuando te escondías detrás de tu planta cuando entraba alguien en la pieza. Recuerdo cuando ibas a atacar nuestros dedos que parecían comida flotando en el agua tal vez? Recuerdo que escuchábamos música juntos, bueno...tal vez no escuchabas pero quizás nadabas al ritmo de las vibraciones. Recuerdo cuando te trajimos una casa nueva, sí...¡Ganaste! tú la tuviste antes que nosotros. Y nadabas en círculos, acostumbrado a tu pequeña pecera redonda. Recuerdo verte aún más pequeño en un acuario más grande. Recuerdo cuando nadabas de lado, como una sirena. Recuerdo que te empezó a crecer la cola, que después flameaba bajo el agua con todos tus movimientos. Recuerdo tus hermosas escamas anaranjadas brillar con la luz del sol. Recuerdo cuando llegó Nichita. Recuerdo que aunque tu cuerpo era dos veces más grande que el de ella, huías con miedo, como si ella te fuera a tragar de repente. Y recuerdo que a los pocos días ya formaban un hermoso cardúmen de a dos. Ella también te extraña.
No sé si los peces se van al cielo, o si tienen alguna especie de mar o de río o de acuario gigante donde descansar para siempre. A ver si me lo cuentas más adelante. Pero ahora espero estés batiendo tus aletitas nadando como sirena y escapando de otros peces. Y que luego te unan a su cardúmen de angelitos acuáticos.
Perdona si alguna vez te asusté, perdona si alguna vez te hice sufrir, perdóname si alguna vez me olvidé de alimentarte, perdóname si alguna vez no te saludé, o no me despedí al salir de la casa. Nunca quise hacerte daño, siempre fuiste un pececillo muy especial.
Como siempre, este no es un adiós, es un hasta luego. No sé me ocurre que cosas vienen después de la muerte, solo sé que de alguna manera nos volveremos a encontrar.
Te extrañaremos y te queremos mucho Cecillo precioso de aletas anaranjadas de princesa.
Hasta luego!

No hay comentarios:
Publicar un comentario