Caminando frente al palacio de la moneda, después de la aparición del señor saltamontes, dos individuos se metieron con mi mochila. Sigilosamente abrieron uno de sus bolsillos laterales. Esperando encontrarse quizás con que cosas. Con una billetera suculenta, llena de tarjetas y billetes. O un celular moderno, de esos que hacen todo por uno. Tal vez se imaginaron el momento perfecto en que extraían la mercancía y se iban caminando raudamente para desaparecer entre la gran multitud cansada. Tiene un poco de gracia saber que puedes sorprender hasta el más sin vergüenza, porque lo que no se imaginaron nunca era encontrar una cajita de leche chocolatada Soprole. No pude siquiera sentir un poco de rabia al darme cuenta el bolsillo que con tan sigilosa perfección habían logrado abrir. Solo me reía a sus espaldas entre muchos carabineros que tal vez pensaban en la inmortalidad del cangrejo o que solo no tenían ganas de ayudar. Pero pierde importancia... Mis dos amigas y yo reíamos a carcajadas tras los descarados de polera azul derrotados.
martes, 5 de noviembre de 2013
La cajita de leche al rescate.
Caminando frente al palacio de la moneda, después de la aparición del señor saltamontes, dos individuos se metieron con mi mochila. Sigilosamente abrieron uno de sus bolsillos laterales. Esperando encontrarse quizás con que cosas. Con una billetera suculenta, llena de tarjetas y billetes. O un celular moderno, de esos que hacen todo por uno. Tal vez se imaginaron el momento perfecto en que extraían la mercancía y se iban caminando raudamente para desaparecer entre la gran multitud cansada. Tiene un poco de gracia saber que puedes sorprender hasta el más sin vergüenza, porque lo que no se imaginaron nunca era encontrar una cajita de leche chocolatada Soprole. No pude siquiera sentir un poco de rabia al darme cuenta el bolsillo que con tan sigilosa perfección habían logrado abrir. Solo me reía a sus espaldas entre muchos carabineros que tal vez pensaban en la inmortalidad del cangrejo o que solo no tenían ganas de ayudar. Pero pierde importancia... Mis dos amigas y yo reíamos a carcajadas tras los descarados de polera azul derrotados.
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