
A veces uno hace recuentos de ciertas temporadas de su vida. Este es mi recuento del semestre. Si bien aún no termina, queda poquísimo. Son casi 5 meses, y ... ¿Qué ha cambiado?
Han cambiado muchas cosas, un montón de situaciones se han encaramado una sobre otra en una montaña incontenible.
Ya no soy soltera, cumplí 2 décadas, la racha para con el ramo troncal giró en 360 grados a mi contrario, he conocido personas, se han mantenido los buenos amigos, han llegado al mundo criaturas que serán parte de mi cariño, la relación familiar se ha mantenido tranquila, agradable y estable, hospitalizaron por primera vez a mi cachorro, me he enterado de cosas importantes, he vivido momentos horribles de estrés, otros llenos de alegría, se han distanciado los lazos con ciertas amistades, mi abuela ha tenido recaídas de salud, he llorado mucho más de lo que normalmente necesito hacerlo para descargar las emociones contenidas, he tenido discusiones, mi cabello ha crecido mucho, me he caído, casi no me he enfermado, he dibujado solo en las esquinas de mis cuadernos, he extrañado gente, he comido más de lo normal, me he desilusionado de personas, he bebido jugo, leche, alcohol, bebidas...entre otros. He fumado marihuana, he sufrido con el sol en la cara, y con el frío en las mañanas, he discutido con gente desconocida, he viajado por santiago sin pagar el pasaje, he trabajado un par de días, he gastado dinero, he estado menos en mi casa, he dormido con mi novio, he sido testigo de infidelidades, he visto poquísima tele, he escrito menos de lo que solía hacerlo, he pisado muchas hojas secas en el suelo, no me he mojado con la lluvia, he comido chocolate, he ido a asados, celebrado cumpleaños, he escuchado mucha electrónica, me he quedado dormida varias veces con mi cachorro al lado, entre otras muchísimas cosas más.
No se la verdad, si puedo catalogarlo como un buen, o mal semestre. Simplemente, deseo que termine luego, detesto varias cosas de él, sin embargo tengo a ratos buenos sabores que han quedado en mis papilas gustativas espirituales.
Por ahora, solo espero aquellas suculentas semanas de vacaciones y escapar de esta ciudad agria. Huiré de todo esto, a respirar de un aire más puro.
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