miércoles, 9 de junio de 2010

Sé que no estoy lejos...


Y como si fuera poco, hay mucho de esto que me mantiene viva.
Aún cuando miro el cielo, cuando las nubes lo vuelven gris en degradé, cuando las hojas de los árboles ya cansadas pasan a encoger su vida en un sutil y suave crujido bajo mis pies, es que el aliento de sus ramas danzando me inspiran a respirar.

Tanto es lo poco que entiendo, que me encanta aprender.

Cosas fuera de lo común; el sol con la forma de un gusano, un ave sin alas enseñándole a volar a un humano y una esfera atiborrada de puntas. Aquí todo es posible si así lo deseas.

No mires de lejos este mundo que también es tuyo, aproxímate a saltos sin gravedad, aproxímate y observa cómo cada piedra en el suelo grita inesperadamente desesperada por no ser pisada, pateada, lanzada al agua o simplemente ignorada.

Qué hacer entonces cuando miles y millones de pequeñas voces lamentan una audición completamente menuda y trivial... Cuando un grito abstenido forma llaves de sol en lo mas recóndito de tu ser. Cuando una mirada logra excarcelar sonrisas ingentes ruidosamente silenciadas. Mas nada, tan solo lograrás ver como el mar se encoge y agrieta en tus sueños, volviéndose un paisaje maravillosamente tornasolado.

Entonces no dudes en concebir aquel tacto y siente cada corte, cada herida, cada arañazo y gota de sangre sobresaliente, que reflejará lo más bello de este planeta, cierra tus ojos y observa con el cuerpo. Ya verás a qué me refiero.

1 comentario:

Antonio Sáez dijo...

Por favor, respira. Sube la mirada hacia la Luna, vuela.

Tan solo relajate y disfruta de la vida, no seas la pequeña piedra que es pasada por alto, sino que se aquella mujer que merece de nuestra atención y cariño :)

Vive la vida, viva la vida!