martes, 16 de diciembre de 2008

Sin titulo aún...


----------------------------------------Capítulo I ------------------------------------------

Miraba el cielo concentradamente, y me perdía en su color infinito, en su falta aparente de dimensión, en su gran tamaño y en la belleza que me parecía su profunda grandeza. Cuando de pronto, no di más, y estallé… -¡Es que existen tantas sensaciones inexplicables e in entendibles para los demás!-, grité.
Bajé mi cabeza, la tomé con mis dos manos, enredándome un poco el cabello y luego de patear levemente el suelo, en un estado de rabia interna, volví a elevar la mirada con alas de ilusión, para así obtener una respuesta, la cual esperaba desde el momento en que conocí las malditas sensaciones y sus encrucijadas.
Durante mucho tiempo fui yo misma, quien se encargo de que las preguntas que aparecían en mi vida, de sorpresa y que rondaban en mi mente por mucho tiempo, fueran gritadas solo en mi interior, entre todos mis ruidosos pensamientos, que no callan nunca, por más que lo desee, y se quedaran ahí, sin salir, haciéndome un poco “reservada” y tal vez para algunos “insociable” por así decirlo.
Si bien era una niña de carácter suave, y un tanto introvertida, (solo al parecer), pensaba y relacionaba tantas cosas, tantos comportamientos, tantas sensaciones, de una forma divertida y talvez de una forma un poco maliciosa, traviesa y fríamente calculadora; todo lo acomodaba a mi manera de ver la vida. Me sentía (tonta y ególatramente) una persona original y muy distinta a los demás, pero, inteligentemente, había adecuado mi verdadero comportamiento, (El que muy pocas personas realmente conocían) a uno llamado como el “común” dentro de la sociedad y de mi entorno familiar. Siendo así, la niña común y corriente, tranquila, que no hacía problemas y que tenía siempre una buena disposición a la vista de los adultos que me rodeaban. Pero, ¿Quién realmente puede decir o pensar aquello de alguien, sea quien sea, con la certeza de que no lo engaña y de que en realidad es como nadie se lo imagina? Quizás nadie de otro, pero si de uno mismo, ya que nuestro “otro yo”, es realmente quien nos conoce, esa otra parte de nosotros que sabe lo que realmente nos gusta o gustaría hacer, sin prohibiciones, de alguna forma intento decir, que a lo que realmente debemos llamarlo por nuestro nombre dado al nacer, y a quien realmente queremos hacerle caso, es a esa criatura que vive dentro de nosotros, que mira con ojos brillantes y abismales desde lejos, lo que al parecer es nuestra triste realidad. Este es uno de aquellos casos, donde, comencé a hacerme un millón de preguntas, con respuestas que las encontraba a veces, entre el desorden de mis ideas y pensamientos.

Pero muchas veces me preguntaba aun con más decisión, que era lo que realmente me había inspirado, pero inspirado… ¿a qué?
Me paraba, caminaba, y me repetía muchas veces a mi misma, - ¿Qué fue lo que me inspiró?- volvía a pasearme, de un lado a otro, ¡Como si fuera un animal de zoológico con stress! Me volvía a sentar, y frustrada gritaba sola y como una loca… – ¡No lo sé!, ¡No lo sé!, ¡No lo sé!- y luego venía un largo momento de silencio relativo en tiempo exacto.
Es que realmente hay tantos pensamientos, tantas palabras aprendidas a lo largo de nuestras vidas, que indecisamente no sabía cual ocupar para describir todo tipo de sentimientos, sensaciones, y momentos. Y un “no lo sé”, se adelantaba de forma eficaz y traviesa a las demás, pero a veces es extraño y poco convincente, deseo saber si alguien realmente entiende lo que quiero decir, aunque… no lo creo, y… ¡No lo sé!

1 comentario:

Rubén Morral dijo...

te agrege, soy ruben.morral@hotmail.com

frosty me suena a cereales xD los "Froties de Kellogs" xDD

un abrazo muy fuerte!