viernes, 14 de noviembre de 2008

Decisión Imaginaria...


No era más que un simple estudiante de cuarto año medio, en un aburrido día domingo, cuando de pronto mi padre se acerca a mi, y me pregunta, ¿hijo, que es lo que piensas seguir estudiando?, yo, concentrado en mi juego de computador, solo escuché murmullos al aire, que parecían ser dirigidos a mi.

A los 2 minutos después, aquellos murmullos, ya no sólo parecían estar dirigidos a mi, se transformaron en palabras fuertes y en una sola dirección, sin duda alguna, eran palabras enfadadas… - ¿¡Puedes por un maldito minuto dejar el computador de lado y responderme!?- Si papá, espera solo me falta pasar esta etapa, pero ¿Qué me preguntaste?
-Nada olvídalo, a ti nada te importa, más que jugar en esa cosa, no eres capaz de contestar una simple pregunta que debería importarte más que una maldita etapa- Su tono de voz, fue tan despectivo, que perdí el juego. Si, quizás debería haberme sentido mal por eso, un vil perdedor, sin embargo algo en mi consciencia quedó dando vueltas, y no era precisamente aquella etapa perdida…

Al día siguiente, en el colegio, le conté a mí mejor amigo lo que en la noche anterior había ocurrido con mi padre, hasta que de pronto, el profesor de historia, quien era nuestro profesor jefe, dijo: -Hoy recibiremos con mucho cariño a nuestra nueva alumna Anastasia-
Al verla entrar, me pareció alguien muy atractiva, pero que sin embargo no me llamaba mucho la atención.
Seguí hablando con Camilo...
Lo que menos me esperaba el día de hoy, era algo así, quizás una prueba sorpresa, algún trabajo olvidado, cualquier cosa, menos aquella llegada de Anastasia, que hasta ese entonces no era más que una extraña.
Dado que mi compañero de banco no había ido aquel día, Anastasia, “la niña nueva”, se sentó obligadamente a mi lado.

Hola, ¿de donde eres tú?- Le pregunté un tanto dudoso de lo que respondería, ya que son las típicas preguntas, que no llegan más allá que una corta respuesta, para después quedar en un incómodo silencio, relativo en tiempo, que suele parecer en vez de segundos, horas-
Hola - Respondió con una sonrisa bastante cálida, y un poco contagiosa a la vez - Vengo del sur, es que mis padres se cambiaron a Santiago buscando mejores oportunidades y todo eso, por lo que tuvieron que cambiarme drásticamente de colegio.

Mi sorpresa fue eminente, no era menos; se encontraba en el último año escolar al igual que yo, por lo que obviamente dejó atrás muchos de sus amigos, con los cuales quizás tenía pensado graduarse. Realmente fue terrible, asumo que aunque ciertos días odié mi curso, una graduación sin ellos, no habría sido lo mismo.
Anastasia quedó como mi compañera de puesto, por todo el resto del año.
Pero, en fin, no quiero contar detalles de lo que pasó después…es un tanto imaginable ¿verdad?
Si.
Nos seguimos conociendo, hablando de la vida, de las cosas que teníamos en común, gustos, etc… en realidad, nada con mucha importancia.
Así fue durante meses… manteníamos una relación de amigos y a la vez compañeros. Ella era alguien muy estudiosa, y por lo demás muy metódica… pero cierto día, Anastasia fue propulsora de un gran estallido de ideas en mi vida. ¿Qué sucedió? Les cuento…

Era un día jueves, común y corriente, el calor en la sala era insoportable, y los rostros de mis compañeros causaban risa a cualquiera que se diera la molestia de ver lo chistoso que se veían sus expresiones de desinterés y cansancio, ¿Quien más que yo, en mis momentos de ocio se daría cuenta? Por supuesto, Anastasia.

Recuerdo que juntos reímos de aquellos rostros aburridos, que parecían decir por escrito… ¡Quiero ir a mi casa! Si, éramos un par de copuchentos…De pronto, nuestro profesor jefe entró en la sala diciendo. –Hoy, la dirección del colegio ha pedido que realicen este cuestionario, como pauta de evaluación para estar informados de lo que desean para su futuro académico- Apenas terminó de decir estas palabras, mi rostro se desfiguró más que cualquier otro en la sala, ¡Los odiaba! Y mientras Anastasia, respondía con rapidez, yo me dedicaba a mordisquear la parte trasera de mi lápiz. Era prácticamente ya un molde de mi dentadura, ¡Que cosa más inútil la clase de orientación!

¡Sebastián! Responde el maldito test…-Dijo Anastasia- luego de detenerse por un momento a mirar como yo mordía el lápiz, tratando de esquivar el problema que me causaba pensar en la respuesta para aquel papel.

Estaba tan perdido en el juego que recibiría aquella tarde, tan perdido en mis pensamientos que para la gran mayoría solían ser “ñoños”, tan desvanecido y desganado por tener que responder preguntas que a mi parecer no servirían de nada en mi vida, que sus palabras fueron como un fuerte golpe en mi cabeza, que me hicieron bajar de la luna a la tierra a una velocidad impresionante.

OK, OK…no tienes porque gritarme -respondí- solo estaba recordando, cual es el repuesto que necesito para que mi computador tenga más memoria, ¿Te conté? instalaré un juego que pesa…

¡Sebastián, solo son cinco preguntas! Nada más responde, ¿quieres?

Su interrupción, me dejó en silencio…

De mala gana, tomé mi mordisqueado lápiz, y comencé a responder. Primero mis datos personales, después el sector en el que me había especializado el año pasado (Matemático), hasta que llegué a la maldita pregunta que había esquivado todas las veces que nos hicieron llenar aquel repetido documento, porque para más remate, nos intentaban hacer creer que nunca eran iguales, sin embargo, son las mismas preguntas pero en distinto orden…

Leí la pregunta más de tres veces, mi cabeza era una bomba de tiempo y sonaba “tic-tac, tic-tac” Lo más frustrante de todo, era la simpleza de aquella pregunta, lo fácil que era para todos (menos a mi), responder.

Nombra dos carreras, en las cuales estés interesado. ¡Que cosa más terrible! Si no había sido capaz de responder a mi propio padre aquella infernal pregunta, ¿Acaso me sería más fácil a un papel? En ese momento Anastasia se levanta, y entrega su hoja al profesor…
¿¡Tan rápido terminaste!? -pregunté con sorpresa-
Si, yo desde hace mucho tiempo conozco mis gustos Seba, y tengo claro lo que quiero ser en la vida, ¿acaso tu no?
Su pregunta me pareció casi burlesca en un primer momento. Solo la miré y bajé mi cabeza.
Trato de concentrarme Anastasia –le dije en un tono seco y cortante-
Noté que solo me miró y sonrió.

A los cuatro minutos después ya no aguanté más, exploté…

Sabes, ¡no! No tengo nada claro aún, nos quedan dos meses para salir, y aun no tengo idea que estudiaré, soy un fracasado al que no le importan las cosas, más que lo que pasa con su computador. Si Anastasia, me siento frustrado, siento que no vale la pena estar estudiando, siento que no vale la pena, nada de lo que hago aquí en el colegio, siento…

¡Seba! –volvió a interrumpirme-
Basta, hace mucho tiempo que sé lo que pasa por tu cabeza, hasta hablé con tu padre de lo que te ocurre, lo siento, quizás fui un poco psicópata, pero realmente me importas como amigo.

Lo que sentí aquel día, es realmente indescriptible. A partir de ese momento, me di cuenta de dos cosas muy importantes, de lo preocupada que puede ser alguien que realmente te quiere, aunque realmente inventamos a estas personas, (después entenderán porque digo esto)… y que la vida puede cambiar de un momento a otro.

A partir de ese día, comenzamos a hacer todo tipo de trabajos juntos, después del colegio ella se pasaba a mi casa y me ayudaba con las tareas humanistas, mientras que las matemáticas, se las explicaba como si fuera una hoja de papel, con dibujos de niños pequeños, un tanto complejos, pero fáciles de entender a la vez.
Hasta que cierto día me dijo, Sebastián, lo tuyo es algo con las matemáticas, pedagogía quizás…
No, mi paciencia no es la adecuada para ser profesor, definitivamente, no.-dije muy convencido-
Mm.… ingeniería informática ¿tal vez?

Algo dentro de mí, dio un gran salto. ¿Es que acaso solo escuchar el nombre de aquello me llamaría la atención?

Pasaron dos semanas seguidas, las cuales sólo me dedique a investigar sobre aquella carrera… estaba decidido, ¡era perfecto! Contenía todo lo que realmente me gusta hacer, y me lo había recomendado el amor de mi vida, aquel amor, que mi mente y corazón inventaron.

Si,
Aunque no lo crean, me enamoré de mi mejor amiga, pero mi mejor amiga imaginaria…

El día de mi graduación, todos éramos nombrados para salir a buscar nuestro esperado diploma. Yo y Anastasia, éramos los últimos de la lista, sin embargo cuando debían nombrarla a ella, no lo hicieron.

Mi desesperación fue tanta, que comencé a preguntarle a mis compañeros que había pasado con Anastasia, pero todos me respondían lo mismo…

Seba, estás loco, ¿Verdad?- o también, -Seba, tu broma duró por medio año, ya nadie cae...

Mi confusión era tanta, que me paré en medio de la ceremonia a hablar con mi profesor…

¿Dónde está Anastasia?, ¿Por qué no la han nombrado? –pregunté-

Atónito, mi profesor, me indicó que volviera a mi puesto…

Yo enfadado y confuso, solo lo hice. Hasta que de pronto, frente a mi silla estaba Anastasia…

¡Anastasia, que gusto verte! Pensé que no llegarías, ¿donde estabas? Ha habido un grave error…

-Rápidamente su mano tapó mis labios y dijo – Sebastián, guarda silencio, hoy no te mentiré más, yo solo existo, cuando tú quieres que exista, espero haber podido ayudarte- Y besándome suavemente la boca dijo –Adiós, nos vemos cuando pienses en mi.

Y así fue, como me enamoré de quien me ayudaría a saber que estudiar, para ser en la vida, y de como terminé enamorado de mi mejor amiga imaginaria.


FIN.

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