
A la bajada de la micro.. un tenue viento se esparcia a lo largo y ancho de mi andar... me detengo... y miro las luces que me darán la cruzada moral de aquel pavimento intravenoso repleto de ruedas con distinta velocidad... la nada me lo indica, la velocidad cero anuncia seguir... seguir y caminar... vuelve aquel viento... parece jugetear con mi cabello... lo toma.. lo levanta... y lo deja caer.. danza con el... danza hasta mas no poder... mientras mis manos parecen querer detenerlo... tratando de hacer descansar mi cabello...
Acomodo a mi lado izquierdo... el pañuelo que en mi cuello estaba, mi bolso en un ir y venir de encuentros con mi pierna... crea la sensasion visual de mi movimiento completo, es porcentaje de mi todo, despues de la bajada de la micro, es porcentaje de lo poco que llevaba puesto en ese camino...
Gigantes ruidosos, enrruedados pasan a mi al rededor.. siempre preocupada de esquivarlos, camino en una sola dirección... durante más de la mitad del camino, mi mirada fija estaba a una altura de un normal caminar...
algo en el cielo brillaba, algo en medio de esa inmensa oscuridad...
algo en el cielo brillaba... algo que desvió mi mirar...
entre nubes de un color azul grisáseo, la luna me miraba imponente... entre nubes de un color grisáseo que parecian de algo arrancar... ¡Que hermosa! la elogió mi pensamiento, que hermosa se vé allá arriba... en aquella inmensidad... que hermosa...y sin poder alcanzar...
Creo que la imagen de otro ser, de la misma raza mia... volvió en mi el ángulo de mi vista... el ángulo que da a esta gris ciudad... y comenzé a normalmente caminar...
Ya la calle llevaba casi entera recorrida... ya la calle para mi se acabaría...
logro ver una reja que delimita.. mi espacio..mi diario vivir...
un pasto conocido, que con el viento señas me hacia...
a la izquierda ahora avanzo de frente, a encontrarme con los límites de mi hogar...
a la izquierda ahora avanzo de frente, hasta llegar a mi hogar.
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